Cuando Dios Pronuncia Tu Nombre | 1 Samuel 3:1-11
Quienes desean conocer la voluntad de Dios deben cultivar un corazón dispuesto a escuchar, obedecer y servir sin reservas
Quienes desean conocer la voluntad de Dios deben cultivar un corazón dispuesto a escuchar, obedecer y servir sin reservas
Acts narrates the birth of the Church, sent to the ends of the earth as a movement of disciple-makers who will lead the world in the Word. How can the church remain faithful to its mission in a world that constantly pressures it to compromise?
Muchas iglesias miden el éxito por la cantidad de personas que pueden reunir. Pero en Hechos, la iglesia más influyente no se definía por su capacidad de asientos, sino por su capacidad de enviar misioneros. El evangelio no termina en nosotros; se mueve a través de nosotros. La pregunta no es solo: “¿Estamos creciendo?”, sino “¿Estamos saliendo?”
Many churches measure success by how many people they can gather. But in
Acts, the most influential church wasn’t defined by seating capacity—it was
defined by sending capacity. The gospel doesn’t terminate in us; it moves through
us. The question is not just, “Are we growing?” but “Are we going?”
¿Cómo utiliza Dios un liderazgo catalizador orientado a la misión para cambiar la actitud del corazón de su pueblo, pasando de “estorbar” a “mostrar el camino”?
How does God use mission-driven catalytic leadership to change the heart posture of his people from “getting in the way” to “showing the way”?
Padres fieles al Señor deben proteger a sus familias de los efectos corruptores del pecado viviendo vidas sobrias y alertas. ¿Como vivimos este tipo de vida?
Cada cultura tiene sus líneas divisorias: las personas que evitamos, los espacios a los que no entramos, las suposiciones que nunca cuestionamos. Pero el evangelio se niega a quedarse a un lado de la línea. En Hechos, Dios impulsa a su pueblo más allá de su zona de confort y a lugares a los que jamás habrían ido por sí mismos. Porque la misión de Dios no tiene fronteras.
Every culture has its dividing lines—the people we avoid, the spaces we don’t enter, the assumptions we never challenge. But the gospel refuses to stay on one side of the line. In Acts, God pushes His people beyond their comfort zones and into places they never would have gone on their own. Because the mission of God has no borders.