Iglesia: Toda Nación y Toda Generación

Cruzando barreras con el evangelio | Hechos 8-10

Cada cultura tiene sus líneas divisorias: las personas que evitamos, los espacios a los que no entramos, las suposiciones que nunca cuestionamos. Pero el evangelio se niega a quedarse a un lado de la línea. En Hechos, Dios impulsa a su pueblo más allá de su zona de confort y a lugares a los que jamás habrían ido por sí mismos. Porque la misión de Dios no tiene fronteras.

Dispersados ​​para multiplicarse | Hechos 5:17–8:4

Nadie desea la inestabilidad. Preferimos la estabilidad, la previsibilidad y el control. Pero a lo largo de la historia, Dios a menudo ha obrado con mayor grandeza cuando su pueblo se encuentra en su mayor incomodidad. Lo que parece una pérdida puede ser, en realidad, una ventaja. Lo que parece dispersión puede ser, en realidad, una siembra.

La pureza impulsa el poder | Hechos 4:32-5:16

Solemos pensar que las mayores amenazas para la iglesia vienen de fuera: la cultura, las críticas o la persecución. Pero Hechos 5 revela un enemigo aún más peligroso: la hipocresía interna. A Dios no solo le preocupa que la iglesia crezca, sino que sea santa. Porque cuando la integridad se derrumba, la credibilidad de la misión también se derrumba.

Influencia vivificante | Hechos 3:1-4:3

A menudo suponemos que si hacemos la voluntad de Dios, todo irá bien. Pero en Hechos, la obediencia no trae consigo la tranquilidad, sino la oposición. Y, sin embargo, la iglesia no se acobarda. Cuando aumenta la presión, su testimonio se vuelve más claro, no más silencioso. ¿Y si la oposición no fuera un obstáculo para la misión, sino precisamente el escenario donde florece?

Bienvenidos a la Familia | Hechos 2:42-47, 4:32-37

La gente busca una comunidad auténtica, pero rara vez la encuentra. La iglesia primitiva no creció por una buena estrategia de marketing, sino por una forma de vida diferente. Su vida compartida era tan atractiva que cautivaba a la gente, y tan sagrada que la inquietaba. ¿Y si la defensa más poderosa no reside en lo que decimos, sino en cómo vivimos juntos?

El poder antes que los programas | Hechos 1

Vivimos en un mundo obsesionado con la estrategia: planes, sistemas y resultados medibles. Las iglesias no son la excepción. Pero antes de que la iglesia tuviera un programa, tenía una promesa. Antes de tener una estrategia, tuvo que esperar. Y antes de actuar, recibió poder. Si nos apresuramos sin lo que Jesús dijo que más necesitamos, puede que estemos ocupados, pero no seremos eficaces.

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