Author: Dr. Miguel Lopez

¿Qué diferencia hace? | Éxodo 20:8-11

El sábado es el ritmo sagrado de Dios que recuerda a sus criaturas redimidas su misericordiosa y generosa provisión. Dios quiso crear una cultura completamente distinta a la de las naciones caídas del mundo; una cultura que recibiera de todo corazón su gracia y se entregara a él con total entrega. Su cultura debía ser un ritmo constante de recibir de Dios para ofrecerle sacrificios vivos y voluntarios. Ya no adorarían ídolos vacíos por miedo y carencia, sino que la adoración sería una respuesta a Aquel que los creó y redimió, para bendecirlo, bendiciendo a otros como ellos mismos fueron bendecidos.

What Difference Does it Make? | Exodus 20:8-11

Sabbath is God’s sacred rhythm reminding his redeemed creatures of his gracious
generous provision. God wanted to create a whole culture different from the fallen
nations of the world; a culture that would wholeheartedly receive his grace and
whole heartedly surrender to him. Theirs was to be a culture where one’s life is a
constant rhythm of receiving from God to offer back as willing, living sacrifices.
No longer would they worship empty idols out of fear and lack but worship would
be a reply to the One who made them and redeemed them to bless him, blessing
others as they themselves were blessed.

La Provisión del Sabbath en la Redención. | Éxodo 15-16

En Egipto, el pueblo de Israel había aprendido a sobrevivir como esclavos. Su vida era barata y eran prescindibles. Todos debían aportar su granito de arena. Durante muchos años no conocieron más que trabajo duro y dolor. Pero Dios escuchó su clamor y los rescató. Les dio una nueva vida. En esta nueva vida, les dio el sábado como una lección para aprender a depender no de su propio esfuerzo, sino de la gracia de Dios. Vivir como el pueblo redimido y libre de Dios significaría ahora aprender a depender, no de sus propios esfuerzos, sino de su generosa gracia.

Sabbath’s Provision in Redemption | Exodus 15-16

In Egypt, the people of Israel had learned to survive as slaves. Their life was cheap and they were expendable. Everyone had to pull their weight. For many years they knew nothing but toil and pain. But God heard their cry and rescued them. gave them a new life. In this new life, he gave them the Sabbath as a lesson to learn to depend not on their own effort but on God’s grace. To live as the redeemed, free people of God would now mean to learn to depend, not on their own efforts, but on his generous grace.

La Provisión del Sabbath en la Creación | Génesis 1-3

En Génesis 1 y 2, Dios crea un mundo bueno con el poder de su palabra. Día a día, moldea el mundo, creando espacio y tiempo para sus criaturas. La humanidad es su obra final, creada al final del sexto día. La humanidad es la última de las obras de Dios. En su bondad, Dios les dio el sábado a sus criaturas, rey y reina, como una provisión para entrar en la gloria de su magnífica gracia. La creación debe ser disfrutada y utilizada como una ventana a la bondad del corazón de Dios. Un instrumento de asombro y provisión que nos recuerda lo que más importa: estar correctamente relacionados con Dios, con los demás y con el mundo. Paradójicamente, es en el descanso donde crecemos.

Sabbath’s Provision in Creation | Genesis 1, 2

In Genesis 1 and 2 God creates a good world with the power of his word. Day by
day he shapes the world carving space and time for his creatures. Humanity is his
final work, created at the end of the sixth day. Humanity is the last of God’s
works. In his kindness, God provided Sabbath for his creatures, king and queen,
as a provision to enter into the glory of his magnificent grace. Creation is to be
enjoyed and used as a window into the goodness of God’s heart. An instrument of
wonder and provision pointing back to that which matters most- being rightly
related to God, each other and the world. Paradoxically, it is in rest that we grow.

Hasta lo último de la tierra | Hechos 9, 11-13

Muchas iglesias miden el éxito por la cantidad de personas que pueden reunir. Pero en Hechos, la iglesia más influyente no se definía por su capacidad de asientos, sino por su capacidad de enviar misioneros. El evangelio no termina en nosotros; se mueve a través de nosotros. La pregunta no es solo: “¿Estamos creciendo?”, sino “¿Estamos saliendo?”

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