Un Legado | Deuteronomio 7-8
El pueblo de Dios es un pueblo escogido. Elegido por Dios para llevar a cabo sus propósitos y manifestar la bondad de su gracia. Su legado asegura el cumplimiento del plan redentor de Dios. Para asegurar este legado, el pueblo de Dios debe procurar vivir de tal manera que renueve continuamente el compromiso personal y colectivo con las promesas del pacto de Dios y sus provisiones. Es este compromiso personal y colectivo con el pacto de Dios lo que conecta nuestra vida personal con el propósito eterno de Dios, dándonos significado más allá del ámbito limitado de nuestras vidas.

