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El Calendario de Dios | Levítico 23-25

Los caminos de Dios no son los suyos, y sus tiempos no son los nuestros. El calendario de Dios fue diseñado para enseñar a la nación su calendario profético y su plan redentor. Santificar el tiempo significa vivir conforme a los propósitos de Dios, no solo para las necesidades pasajeras de este mundo caído, sino para los planes eternos y vivificantes de Dios.

¿Estás calificado? | Levítico 21-22

Entrar en la presencia de Dios es peligroso. Dios dio a los sacerdotes instrucciones claras para servir en su presencia y también les dio instrucciones sobre cómo vivir entre el pueblo. Los sacerdotes se comportaban con mucha cautela, viviendo como representantes de Dios ante el pueblo y del pueblo ante Dios. Para cumplir este rol, Dios exigió que sus siervos demostraran su fe como ejemplos de lo que significa la restauración de la vida de Dios: una vida verdadera, buena y hermosa.

Santidad en Acción | Levítico 17-20

La santidad es práctica porque exige obediencia. El amor es el corazón de la santidad y las buenas obras son sus manos. La verdad, la bondad y la belleza de Dios llenan el mundo con su gloria y alcanzan a su pueblo en cada aspecto de la vida. En estos capítulos, veremos el impacto de la santidad en las áreas más personales y sensibles de la vida, y el proceso de Dios para restaurar lo que el pecado ha corrompido en nuestra vida personal y colectiva.

El Día de la Expiación | Levítico 16

¿Cuál es nuestro mayor problema nacional? Las respuestas a esta pregunta son tan variadas como la gente de nuestra nación. Para algunos, la economía es la máxima prioridad; para otros, la justicia social, la paz mundial, el cambio climático, etc. En contraste con nuestra preocupación moderna, una vez al año, toda la nación de Israel recibía instrucciones de detener toda actividad y concentrarse en la mayor provisión de Dios para su mayor problema: la expiación sustitutiva sacrificial para quitar sus pecados. El pecado y el sacrificio no son prioritarios en ninguna agenda política hoy en día, pero siguen siendo prioritarios para Dios. En este mensaje descubriremos por qué no podemos ser restaurados externamente a menos que seamos redimidos internamente.

Santidad más allá de los gérmenes (Segunda Parte) | Levítico 11-15, Mateo 5:17-20, Hechos 10:1-17, 15:8-9

Todos hemos escuchado la frase “la limpieza es lo más cercano a la piedad”. En el libro de Levítico, la limpieza va más allá de las simples prácticas sanitarias, y llega a la esencia misma de la distinción entre la presencia vivificante de Dios y la corrupción del pecado que ha traído muerte y destrucción a este mundo. Para vivir vidas restauradas, el pueblo de Dios debe vivir de manera diferente y ser diferente del mundo, pero esta diferencia es algo que solo la palabra de Dios puede lograr al recibirla, creerla y vivirla de manera personal.

Santidad más allá de los gérmenes | Levítico 11-15 (Primera Parte)

Todos hemos escuchado la frase “la limpieza es lo más cercano a la piedad”. En el libro de Levítico, la limpieza va más allá de las simples prácticas sanitarias, y llega a la esencia misma de la distinción entre la presencia vivificante de Dios y la corrupción del pecado que ha traído muerte y destrucción a este mundo. Para vivir vidas restauradas, el pueblo de Dios debe vivir de manera diferente y ser diferente del mundo, pero esta diferencia es algo que solo la palabra de Dios puede lograr al recibirla, creerla y vivirla de manera personal.

Ordenado por Dios | Levítico 8-10

CALIDAD – Hazlo bien a la primera; no siempre hay una segunda oportunidad. Leí esta frase hace un tiempo y me recordó que, en la vida, muchas veces, la calidad es lo único que importa.

Para los sacerdotes levíticos del Antiguo Testamento, era de suma importancia asegurarse de tener las cualificaciones que Dios exigía o arriesgar sus vidas. En cuanto a la santidad, la obediencia y la conformidad con la palabra de Dios son esenciales para la vida.

Consumado Es | Levítico 1-7

El camino de Dios hacia la santidad mediante la expiación sustitutiva sacrificial no es el mensaje más popular hoy en día, pero es absolutamente necesario y esencial para nuestra salud espiritual. En el libro de Levítico, Dios le da a Israel una imagen de lo que significa la comunión con él. Los primeros siete capítulos de Levítico revelan una expresión quíntuple de la gracia divina para que su pueblo tenga comunión con él a pesar de su pecado personal y colectivo.

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